El Presidio de Ushuaia (1902-1947) fue construido con forma de abanico por presos políticos y criminales célebres, llegando a albergar a 600 reclusos en celdas de 1.8×1.5 m. Este penal, convertido hoy en Museo Marítimo, fue clave para el desarrollo inicial de la ciudad.

Los reclusos levantaron la red eléctrica, calles, la primera imprenta y el teléfono de Ushuaia. También construyeron el muelle donde hoy amarran transatlánticos de lujo .

En la actualidad la iconografía presos/guardias sigue muy presente como reclamo turístico.